HISTORIA

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Nuestro Inicios

Allá por los años sesenta un pequeño grupo de empresarios entendió que la unión de esfuerzos lleva a la obtención de mejores resultados: así fue como, el primero de noviembre de 1962, en una mueblería del corregimiento de Calidonia, nació la Asociación Panameña de Mueblerías y Joyerías.

 

Fue su primer Presidente Don Álaro López Pérez; le sucedió Don Ezequiel de la Fuente quien, a su vez, pasó el cargo a Don Jaime Penedo Martínez, que presidiría la Asociación durante varios años. A la iniciativa de estos pioneros se sumaron más tarde la mayoría de los comerciantes de  muebles y artículos para el hogar.

 

Fueron varias las contribuciones de la Asociación al  bienestar del pueblo panameño y a la pujanza de la economía nacional.

Por aquel entonces, quien no contaba con fondos para comprar un mueble o un electrodoméstico al contado, acudía al comerciante que, de buena fe, le vendía al crédito. La deuda se pagaba “por ventanilla”, con pagos llamados voluntarios: no existía el crédito personal o de consumo en los bancos.

 

Con los datos recabados de sus miembros, la Asociación creó un moderno sistema de referencias o historial de crédito, que se mostró como el más eficiente en aquel entonces.

Este sistema de referencias fue de gran utilidad, tanto para proveedores como para consumidores. El  consumidor, candidato a la obtención de un crédito o de un préstamo bancario, tenía las puertas abiertas cuando sus referencias eran consideradas positivas; y el proveedor, comerciante, banco o financiera, a la vista del historial de crédito, podía evaluar la conveniencia o riesgo de otorgar el crédito solicitado.  El sistema de referencias  fue un instrumento valioso para los proveedores al tiempo que creó conciencia de cumplimiento en los que recibían créditos.

 

Y fue precisamente el sistema de referencias que llevó a que financieras y bancos como el City, el Chase Manhattan o el Banco de Colombia se hiciesen miembros de la Asociación.

Y puesto que su membresía no se limitaba a mueblerías y joyerías, se cambió el nombre  a “Asociación Nacional de Mueblerías e Instituciones de Crédito”.

Otro logro de nuestra Asociación fue  que los trabajadores pudieran disponer que las deudas contraídas fuesen cobradas mediante pagos quincenales debitados directamente a sus salarios. Este beneficio al trabajador fue incorporado a sus derechos en 1972. En 1974 esta facilidad fue extendida a los funcionarios públicos.

Un elemento clave  en el crecimiento de las mueblerías fue la atención personalizada: las mueblerías no eran los “malls”, los deslumbrantes megacentros que vemos actualmente, atendidos por educados pero  impersonales dependientes. Tampoco se hablaba, entonces, de fidelidad del cliente; pero el comprador era recibido, en la mayoría de los casos, por el dueño mismo de la mueblería: se establecía una relación personal comprador-proveedor.

 

Eso llevó a que el joven que decidía formar un hogar, fuese a comprar sus muebles a la mueblería en que sus padres le habían comprado su cuna  y su primera camita.

 

Las mueblerías, con las ventas al crédito, hicieron realidad el sueño de miles de panameños que, sin mayor poder adquisitivo, pudieron dotar sus hogares de muebles, televisores, estufas y lavadoras.  Es anecdótico el comentario del entones presidente de Costa Rica, Dr. José Figueres, quien en visita a un barrio  de nuestra capital, expresó su admiración al ver que viviendas humildes poseían un ajuar que en su país era privilegio de las clases acomodadas.  Un acompañante le aclaró: -Eso es gracias al crédito que otorgan las mueblerías.

 

 Muchas cosas han cambiado en estos cincuenta años.  Nuestro gremio generaba más de treinta mil empleos directos e indirectos: aserraderos, fábricas de muebles, barnizadores, transportistas. Pero: la escasez de materia prima, la falta de mano de obra especializada, la importación masiva de muebles han hecho decaer la industria del mueble: nuestra Asociación un día contó con fabricantes asociados establecidos a lo largo del país: hoy sólo dos, ubicados en la  capital, integran nuestro gremio; en contrapartida, cada vez son más las entidades financieras que han escogido formar parte de la Asociación Nacional de Mueblerías e Instituciones de Crédito de la República de Panamá.

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